LasIglesiasdeCristo.com

Romanos 16:16

Wednesday, Feb 22nd

Last update10:42:22 AM

Font Size

SCREEN

Perfil

Layout

Direction

Menu Style

Cpanel

Viviendo en Paz con mi Prójimo

projimoLa vida cristiana agradable a Dios comprende dos aspectos: la vida cristiana en relación con la iglesia y en lo individual. Ambos aspectos son muy importantes y determinantes respecto a nuestra relación con Dios. Hablando del aspecto individual, encontramos que a diario estamos en contacto con otras personas en la casa, la calle, el trabajo, etc. Al entrar en contacto con estas distintas personas surgen situaciones que no son de nuestro agrado. Esto produce en nosotros un malestar, que si no tenemos cuidado llega al punto de enojarnos, perdiendo el control de nuestras palabras y acciones.

Nuestro Señor Jesucristo nos enseña cómo debemos actuar al confrontar una situación desagradable. El dijo: "Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego" (Mateo 5.21 23). De este pasaje aprendemos que Jesucristo nos está diciendo que cada vez que nos enojamos y actuamos impulsados por el enojo estamos sujetos a las consecuencias. Si no tenemos cuidado, la consecuencia peor será el infierno mismo. Por lo tanto, Jesucristo nos exhorta diciendo: "Pónte de acuerdo con tu adversario pronto" (Mateo 5.25).

El apóstol Pablo exhortó a los cristianos de Efeso de la siguiente manera: "Airaos pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación a fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4.26,27,29). Es interesante notar cómo el apóstol Pablo al igual que Jesucristo nos exhorta a controlar nuestras emociones de enojo.

En nuestra indignación podemos blasfemar contra nuestro prójimo, herirlo con palabras de insulto y en ocasiones hasta herirlo físicamente. Muchos matrimonios se han destruido a causa del enojo; muchos padres han herido físicamente a sus hijos y muchas amistades se han perdido. Después de pasado el enojo muchos han querido arrepentirse de sus actos, pero en ocasiones ha sido muy tarde. El daño hecho al cónyuge, al hijo o al amigo ha sido tal que no es posible volver a tener la relación de antes. Cuando esto sucede, la persona que actuó desmedidamente bajo el impulso del enojo vive con un sentimiento de culpa que lo atormenta durante el resto de su vida. El apóstol Pablo continúa di¬ciendo: "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, y maledicencia, y toda malicia" (Efesios 4.31). Pero ¿cómo podemos lograrlo? Dios nos ha dado su Santo Espíritu. Este es un Espíritu de poder   el Espíritu Santo. Ahora nos corresponde como cristianos vivir de acuerdo al Espíritu de Dios. Los frutos del Espíritu son "amor. gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza" (Gálatas 6.22,23). Finalmente la palabra de Dios dice: "No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12.17,18).

Luis Medina R. “LA VOZ ETERNA” Noviembre-Diciembre 1997

 

Contactenos

  • Dirección: Av. Tres Pasos al Frente 
    3er Anillo Externo
  • Tel: (+591) 3-3331420
Usted está aquí: Home Temas Bíblicos Viviendo en Paz con mi Prójimo